Ser estudiante hoy en día es un concepto cada vez más subjetivo ya que depende casi exclusivamente de la visión individual de aquellos que desean convertirse en forjadores de su propio conocimiento, del compromiso de cada individuo con su desarrollo y lo significativo que este pueda llegar a ser para la vida.
Estamos en un mundo en el que la educación se transforma tan rápido como la tecnología por lo que se «analfabeta» ya no significa no saber leer o escribir, sino la incapacidad de hacer frente a los cambios, a usar la tecnología a nuestro favor y desarrollar herramientas que nos permitan gestionar nuestros tiempos y recursos en pro de nuestro crecimiento tanto personal como profesional.
Ser un estudiante en línea requiere el grado más avanzado de autonomía para la autogestión de los tiempos y recursos; capacidad de comunicación para lograr relacionarnos de manera adecuada con aquellos que sabemos que existen pero no somos capaces de verlos (Ya sean compañeros, facilitadores o tutores), una gran capacidad analítica y reflexiva para discernir de los mares de información con los que contamos y una carga de valores morales como la responsabilidad, el compromiso, la empatía y el respeto por todo y todos aquellos con los que estamos inmersos en la gran red virtual que representa la globalización.
En pocas palabras, ser estudiante en línea es ser capaz de tomar las riendas de tu aprendizaje y aprovechar los recursos a tu favor.