Desde finales del siglo VIII hasta nuestros días, la evolución de los
medicamentos y la farmacología ha evolucionado a pasos acelerados, marcando un
parte aguas de la misma el descubrimiento de la penicilina en el año 1923 por
Alexander Fleming, quien gracias al desarrollo de este antibiótico macro una
era en la creación de soluciones en pro de la salud de la sociedad la cual se
ha transformado en la actual tendencia centrada en la creación de medicamentos
orientas al paciente.
En su evolución sobresale la publicación en
2001 del Documento de Consenso sobre Atención Farmacéutica impulsado y
coordinado por la Dirección General de Farmacia y Productos Sanitarios del
Ministerio de Sanidad y Consumo, y realizado por un grupo de expertos donde se
asume que Atención Farmacéutica es el conjunto de servicios farmacéuticos orientados
al paciente.
Con base en esto, entendemos la medicación como
aquellos esfuerzos realizados por las farmacéuticas para la preservación de la
salud, sin embargo, y debido a las modificaciones sociales que se han
desarrollado a nivel mundial, el uso, prescripción y control de los
medicamentos ha dejado de ser exclusiva del sector salud y se ha convertido,
hasta cierto punto en una decisión de mercadotécnica, poder adquisitivo y
sobreinformación, en la gran mayoría de los casos, errónea.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS,
1985) El uso racional de medicamentos se da cuando ““Los pacientes reciben la
medicación adecuada a sus necesidades clínicas, en las dosis correspondientes a
sus requisitos individuales, durante un período de tiempo adecuado y al menor
coste posible para ellos y para la comunidad” tomando como base lo anterior,
podemos definir el Uso irracional de
medicamentos a la ingesta de los mismos en condiciones diferentes a las
descritas anteriormente.
Esto ha traído como consecuencias la mutación
de virus que se están volviendo autoinmunes y han dado paso a nuevas
necesidades fármaco-biológicas que tiene como misión desarrollar nuevos
medicamentos, aún más fuertes, para virus que, tratados mediante uso racional
de los medicamentos ya existentes, podrían sin duda haber sido erradicados.
Vivimos en una sociedad en la que la
automedicación o el autodiagnóstico de enfermedades y tratamientos es el pan de
cada día, donde con sólo googlear un término, un medicamento o una enfermedad
tendremos acceso ilimitado a información de todo tipo y en donde, discernir y
tomar decisiones sobre cómo tratar enfermedades ya no es, infortunadamente”
razón para acudir al servicio médico y dar seguimiento de lo estipulado por los
profesionales de la salud.
Es por esto que, desde el año 2012, la OMS en
conjunción con otras organizaciones colaboradoras, ha desarrollado programas de
evaluación, indicadores y estrategias para lograr el uso racional de los
medicamentos, sin embargo, todos estos esfuerzos serán en vano sino logramos
concientizar a la sociedad de la importancia de consultar a los especialistas
en salud y no entendemos la importante labor de la farmacología y Epidemiología
en el tratamiento de las enfermedades.